Nadie nace sabiendo… Hay que formarse… El secreto está en la base… Estudia, trabaja… Persigue tus sueños, no dejes que nadie los cumpla por ti…
No llegó a saber si se pasó de listo o pecó de tonto. Quizá se saltó
pasos, quizá le pudo la ambición y pisó terrenos desconocidos y peligrosos. Se
subió a un tren en marcha y descarriló. Ahora volvía al apeadero de salida con
la maleta vacía llena de renovadas ilusiones.
Extraordinario, Juan Pablo,
ResponderEliminarSiento haber tardado tanto en leerlo pero ha merecido la pena. Emotivo, emocionante, sorpresivo... enhorabuena. No solo se te da de perlas glosar a las figuras míticas; diría que incluso se te dan mejor este tipo de relatos.
Un relato que muestra ese "amor al basket" que tú (y otros) sentimos.
Un agradecido abrazo.
Mil gracias. Uno hace lo que puede. Estoy de acuerdo contigo en lo del amor por el basket. Ahí se me nota mucho Je je.
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