domingo, 6 de mayo de 2012

Una mente maravillosa


Es el título de la cinta que en el año 2001 obtuvo el Oscar a la Mejor Película, además de otros tres galardones. Dirigida por Ron Howard y brillantemente interpretada por  Russell Crowe está basada en la vida del matemático John Forbes Nash, Premio Nobel de Economía en 1994 por su aportación a la Teoría de los juegos y los procesos de negociación. Nash se presentó en Princeton, la universidad con más premios Nobel del mundo, con una carta de recomendación que únicamente recogía una frase: “Éste hombre es un genio”. Cuando se graduó, empezó a trabajar para la RAND, organismo perteneciente a las Fuerzas Aéreas de los EE.UU dedicado a la investigación estratégica durante la Guerra Fría. En 1958 se le diagnosticó esquizofrenia. Se pensaba constantemente perseguido y, tras permanecer internado durante meses en varios hospitales, logró ignorar sus alucinaciones para volver como profesor a la universidad. Sus teorías han contribuido de manera determinante en las negociaciones comerciales, en las relaciones laborales y hasta en la biología evolutiva y en la actualidad se siguen aplicando.
Nuestro Nash, el del baloncesto, nació en Johannesburgo a un año de entrar en el último cuarto del siglo XX y también es una cabecita maravillosa y clara dentro y fuera de la cancha.




De casta le viene al galgo
Antes de que Steve Nash cumpliera los dos años, sus padres decidieron coger los bártulos y emigrar a Columbia, Canadá. No querían que sus hijos se criaran en el Apartheid.
En su casa nunca faltó una pelota. Su padre fue futbolista profesional en Sudáfrica, su madre internacional con la selección inglesa de netball, su hermano Martin futbolista treinta veces  internacional con Canadá y su hermana Joanna capitana del equipo de fútbol femenino de la Universidad de Victoria.
En el instituto Steve era tan bueno que llegó a ser mejor jugador del año en fútbol y baloncesto en la misma temporada. Para nuestra suerte se decantó por el basket, aunque sigue siendo un ferviente seguidor del balompié. Hincha del Tottenham, pues su padre nació en ese distrito londinense, buen amigo del antiguo futbolista del Liverpool y Real Madrid, Steve McManaman, admirador de Messi y Guardiola, se le pudo ver en su país de origen presenciando partidos del último mundial.

Una afortunada casualidad
Terminado su periodo de instituto, de high school, su entrenador envió videos suyos a más de treinta universidades que fueron rechazados. La providencia trajo a Dick Davey, entrenador de la pequeña Universidad de Santa Clara, de viaje de negocios por la zona. Cuando lo vio jugar por primera vez sólo le asaltó un temor, que alguien estuviera contemplando el partido también y se lo levantara.
Jugó para los “Broncos” y completó su ciclo universitario de cuatro años, algo casi impensable ahora donde hay jugadores “one and done” como los del quinteto de Kentucky que en un año emigran hacia el baloncesto profesional.
La universidad, donde fue nombrado jugador de la conferencia sus dos últimos cursos, retiró su camiseta con el número 11. Todavía ostenta hoy los records de asistencias y tiros libres de la misma.

El mundo al revés
Elegido por los Suns en el puesto 15 del draft no tuvo un impacto inmediato en la Liga. Jugó dos años en Phoenix para ser traspasado luego a los Mavs. En Dallas se hizo jugador, pero después de seis años decidieron no renovarle (en Tejas todavía hay quien se sigue tirando de los pelos) y regresó a los Soles para brillar como una estrella. Y si no ¿cómo puede ser que un blanquito de 1,90 y 80 kilos, sin grandes cualidades físicas, deslumbre a toda la NBA hasta en su mejor jugador las temporadas 2005 y 2006?
Sólo se me ocurre una explicación, el mundo estaba loco, loco. O eso o la conjunción de los astros, o el paso de algún cometa milenario… Pero si un blanco, único en conseguirlo desde Larry Bird, reinaba en un deporte mayoritariamente dominado por los negros, y Tiger Woods por esa época se convertía probablemente en el mejor jugador de la historia del golf…

¿El mejor tirador de todos los tiempos?
Ni por asomo, pero resulta que el reputado John Hollinger de ESPN Insider elaboró un sistema estadístico con la suma de porcentajes en tiros de dos y tres puntos y de tiros libres en la lamada “Valoración de disparo combinada” y la media de Nash era la primera con el 1,849. Le seguía otro Steve, Kerr, a 0,37, con la diferencia de que Nash se crea sus propios tiros y Kerr se aprovechaba de los dobles marcajes que recibían Jordan o Duncan, con lo que lanzaba en posiciones mucho más abiertas y libres. La lista continúa con una pléyade de tiradores del calibre de Reggie Miller, Jeff Hornacek, Chris Mullin y Pedja Stojakovic. Casi nada.
Refrenda esta teoría el hecho de que Nash es uno de los cuatro jugadores  en terminar una misma temporada con porcentajes superiores al 50% en tiros de 2, 40% en tiros de 3 y 90% en tiros libres. Los otros tres son los históricos Mark Price, Reggie Miller y su majestad Larry Bird. Y el amigo Steve lo ha hecho nada menos que en cuatro ocasiones.

Tirar en siete segundos
Con la llegada de Mike D´Antoni al banquillo un aire nuevo refrescó el radiante sol de Phoenix. Correr fue su seña de identidad. Sus ataques apenas duraban siete segundos y convertirían al equipo en el más vistoso de la NBA. Al galope, el primer año sumaron 33 victorias más que la anterior, para alcanzar la siguiente 62 con Bryan Colangelo y Mike D´Antoni como Ejecutivo y Entrenador del Año, respectivamente.
Nash se divirtió como nunca o como siempre e hizo mejor a todos sus compañeros. A su alrededor florecieron por ejemplo Boris Diaw o el explosivo Leandrinho Barbosa y Amare Stoudemire le debe por lo menos la mitad de su contrato en los Knicks a Steve.

Los Suns y el partido del tuerto
La primavera del 2010 fue calentita en el Estado de Arizona. Su gobernadora había impulsado la Ley SB1070 mediante la que se permitía a la policía verificar el estado migratorio de una persona, sólo por su aspecto, y consideraba delito que un extranjero no llevara consigo sus papeles. Se estima que en el estado viven cuatrocientos mil inmigrantes indocumentados. Un juez federal suspendió los puntos más polémicos de la misma y estos días se espera un pronunciamiento definitivo de la Corte Suprema.
“Es una medida terrible” declaró Steve. El propietario del equipo, Robert Sarver, fue más allá, pidió permiso a la Liga y jugaron el segundo partido contra los Spurs con la camiseta de “Los Suns”.
De los partidos de su dilatada carrera me quedo con el número cuatro de esa serie. Durante el tercer cuarto el codo de Tim Duncan impactó contra la ceja de Steve y se tuvo que retirar al vestuario. Le cosieron dándole 6 puntos de sutura y, con el aspecto de un boxeador noqueado, con el ojo cada vez más hinchado y medio cerrado, volvió a salir en el cuarto final y de su mano salieron nueve de las últimas diez canastas de Phoenix. Hizo 10 puntos y 5 asistencias en ese rato para acabar con 20 y 9. Con 36 años eliminaron 4-0 a los Spurs y plantaron cara en las finales de conferencia ante los Lakers de Pau, que luego se llevarían su último anillo.



We want Nash
A sus 38 años Steve ha concluido su contrato en Phoenix promediando 12,5 puntos y 11,3 asistencias. En el último partido en casa los aficionados de los Suns portaban numerosas pancartas reclamando a su ídolo.
Pero ¿cómo no le van a querer? Durante años ha puesto a Phoenix en el mapa del buen baloncesto.
Dan Majerle, antiguo jugador y ahora entrenador asistente de la franquicia, aclara por qué Steve se mantiene en tan buena forma: “mientras los jóvenes están descansando o estirando, él sigue tirando”.
 Al ser preguntado Paul Shirley, hoy afamado columnista que no suele regalar sus oídos a nadie, sobre cuál fue el jugador que más le impresionó a lo largo de su carrera, lo tiene claro y se decanta por el canadiense.
Con la cabeza muy bien amueblada, escapa absolutamente de lo que pueda representar un divo. Creó en 2001 su propia fundación para la que organiza, por ejemplo, partidos benéficos de fútbol en su lugar de residencia, Nueva York. Produce películas con su compañía Meathawk y son particularmente divertidos los cortos que graba en los viajes con los compañeros de equipo. Se ríe de sí mismo para parodiarse en un anuncio de agua vitaminada como “el hombre más ridículo del mundo” y es tan modesto que se siente halagado cuando le comparan con Ricky Rubio, al que por cierto anima en su recuperación y agasaja con calificativos superlativos sobre su juego.
Cuando la NBA, tras un par de casos fragrantes (Antoine Walker y Allen Iverson), ha tenido que advertir a sus jugadores durante el cierre patronal para que preserven su dinero y no dilapiden fortunas enteras, Steve está poniendo en marcha una consultora de marketing para el desarrollo de las empresas en el deporte, el comercio electrónico y los sectores de bienes duraderos denominada Consigliere. “Me doy cuenta que no voy a jugar al baloncesto siempre, pero yo quiero aprender, crecer… No quiero estar atrapado después del baloncesto”, argumenta el artista. Algunos le ven siguiendo la estela del anterior gran base de la franquicia, Kevin Johnson, alcalde de Sacramento.
Sus detractores dirán que no defiende (es cierto), que no ha ganado ningún anillo (es evidente, aunque jamás ha tenido un equipo a su alrededor para intentarlo). A mí todo eso me da igual, su manera de entender el juego y su forma de plasmarlo siempre me ha seducido hasta el punto de programar a lo largo de los años un montón de partidos suyos para verlos y disfrutarlos al día siguiente.
“Me gustaría escuchar” dice, con tres posibilidades claras: o la retirada, o llegar a un acuerdo de renovación con la franquicia o dar prioridad a un proyecto ganador (si los últimos rumores son ciertos, los Miami Heat, huérfanos de un base de garantías, estarían interesados en su contratación para completar su poker de estrellas). De ser cierto esto último, sería el broche de oro a su carrera.
En cualquier caso, siempre nos quedará el poso de un enorme jugador con una legión de seguidores a lo largo y ancho del planeta.

8 comentarios:

  1. Uno de los mejores bases de todos los tiempos. El quinto mejor asistente de la historia de la nba. Retirarse con un anillo sería un buen broche a su carrera y Miami Heat es una buena opción. ¿Será un Suns de por vida?.

    Rafa

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  2. Completamente de acuerdo contigo Rafa. Un gusto verlo jugar. Espero que todavía continúe deleitándonos.

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    Respuestas
    1. Vi su último partido y se le ve muuuyyyyyy mayor

      Rafa

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  3. Yo le he visto unos cuantos partidos este año y me ha parecido que sigue a gran nivel. En el último no se jugaban nada y jugó un ratito.

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  4. sigue siendo un crack, todavia le quedan un par de años a buen nivel aunque quiza con menos minutos, en fin a los lakers le vendria de maravilla.juan carlos

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  5. A los Lakers, a los Heat, a los Knics ... a cualquiera. Es un fenómeno.

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  6. Curiosa tu comparación con John Forbes Nash, aunque el caso de Alan Turing podría aplicarse también a la historia de los matemáticos-locos.
    La inteligencia es una virtud que se trabaja poco en el deporte, cada vez menos. A mi me gusta decir a mis jugadore/as que el que piensa rápido es mejor jugador que el que es más rápido, fuerte, regateador (driblador en basket). A veces ese medio segundo es la diferencia entre irse de tu marcador, tirar a puerta o a canasta o lograr robar un balón.
    El músculo más importante de un atleta es su cerebro

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  7. Uno de letras cerradito como yo no alcanza a conocer al otro matemático que nombras. Vivan los listos. Estoy completamente de acuerdo contigo, qué importante es el buen coco para todo. Un abrazo y gracias.

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