domingo, 25 de marzo de 2012

Sin curro no hay paraíso

“ La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando “ Pablo Picasso.

En los años 80 Olga Viza presentaba un programa de deportes, Estadio 2, en la segunda cadena de Televisión Española. Los lunes por la tarde, a lo largo de una hora, nos acercaba a través de dos o tres reportajes a la cara más humana del deporte. Más adelante el espacio cambiaría de día y hora de emisión e incluso de formato para dar paso a las retransmisiones en directo del fin de semana.
No por repetida la fórmula ha dejado de funcionar hoy. El Informe Robinson propone cada mes un enfoque diferente de la actualidad deportiva con personajes mediáticos o anónimos como protagonistas.
Me cae bien el inglés. Si fuera el alienígena de la desternillante novela de Eduardo Mendoza, Sin noticias de Gurb, que aparece en el Planeta Tierra bajo la apariencia de Marta Sánchez, habrían de buscarle en la Bahía de Cádiz frente a una cerveza y una ración de chocos. Seguro que caería allí. Cuenta muy gracioso, como entre su padre y él buscaban sin éxito ( no había Internet ) dónde estaba ubicada la ciudad de Osasuna cuando se enteraron de que iba a jugar  en España o cómo intentó convencer al entrenador Zabalza para que trasladara a las tardes los entrenos de los lunes. En las Islas se tiene la “ sana “ costumbre de salir a celebrar los triunfos o a ahogar las penas de las derrotas después de los partidos.
El especial que el programa dedicó a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 bajo el título “ Ahí empezó todo “ es un excelente recorrido por el evento que cambió el panorama de nuestro deporte.


De las vivencias que en el mismo se relatan me conmueven especialmente las de la judokas, Almudena Muñoz, que se rompió la rodilla en el 90,  y Miriam Blasco, cuyo entrenador se mató en un accidente de moto ( que su pupila le había comprado ) un mes antes del inicio de la competición. Espíritu de superación. Ambas quedan campeonas olímpicas.
Daniel Plaza, campeón de los 20 km marcha bajo una humedad del 90% y una temperatura de 30º, disecciona la parte final de su prueba. A 2 km de meta le empezaron a zumbar los oídos y se quedó sordo. Es el síntoma que precede a un desvanecemiento que, por suerte, no sufrió. Qué agonía.
Antonio Vázquez, miembro del equipo de tiro con arco, pasa de reponedor en un centro comercial asturiano a campeón olímpico después de hartarse a lanzar flechas ( calcula que unas cuatrocientas al día ) en un centro de alto rendimiento desde enero del 91. Ahora disfruta de un agradable retiro. Una entidad bancaria se comprometió a premiar a los medallistas españoles de cualquier disciplina con un plan de pensiones de 100, 75 o 50 millones de pesetas una vez que éstos cumplieran 50 años.
Estremece oir al Superman español, como bautizaron a Antonio Peñalver, plata en el decathlon. La dureza de la prueba es tal que más de una vez en la sala de espera del estadio han tenido que echar mano a alguno que se quería marchar a su casa roto por el cansancio.
Ahora que tan en boga están los psicólogos, que hacen al deportista visualizar una y mil veces su competición, Fermín Cacho recalca que él siempre se veía campeón. Y así fue. García Chico, el bronce en salto con pértiga, tan convencido estaba de que iba a ser medallista que la noche anterior salió a tomar unas cañas con unos amigos. Seguridad en sí mismo, romper tanta tensión … Un poco de todo.
La reina del estadio fue una menuda atleta argelina, Hassiba Boulmerka, que desafiando las amenazas de los grupos fundamentalistas de su país por correr en pantalón corto y negarse a usar velo, hizo la mejor marca de su vida para ganar el 1.500 femenino. Insuperable. Aislarse de todo el ruido exterior generado y competir el día D a la hora H como nunca jamás. Además fue campeona del mundo dos veces y en el 95 recogió el Príncipe de Asturias al Deporte.
Para el final rescato el mensaje que lanzó el primer medallista español, oro en la prueba de ciclismo en pista de 1 km  contrarreloj: “ Quiero que sepan mis compañeros que podemos “. Bajo el programa ADO años antes se había contratado en muchas disciplinas a grandes entrenadores, sobre todo del Este de Europa. El suyo era especialmente severo. El día que le conoció le dijo: “ tienes un día al año para descansar, elije cual “. No era broma. Calcula que debió hacer unos 60.000 km en 20 meses.
Por el baloncesto pasaremos de puntillas con el “ Angolazo “ y nos quitaremos el sombrero para rendir pleitesía, pasen y vean, al mejor equipo de todos los tiempos, el Dream Team. Maravilloso.
Estos deportistas, triunfadores, participan de un talento necesario, pero no suficiente por sí solo para dominar una especialidad, llegar a su máximo nivel y alcanzar sus sueños. Esas aptitudes han de ir acompañadas de mucho trabajo, horas y horas en el gimnasio y en la pista.
En el basket continental la palma en este sentido quizá se la lleven los balcánicos. Talentosos ellos, espigados, con una morfología corporal muy adecuada para la práctica  de este deporte ( Split dicen que es la ciudad europea con la media de altura más elevada por habitante) y trabajadores, muy trabajadores.
Dos entrenadores de la ACB, Dusko Ivanovic y Vladimir Perasovic, eran los escoltas de aquella Jugoplastica campeona de Europa tres años consecutivos, del 89 al 91. El maestro Boza Maljkovic dirigía aquel grupo de veinteañeros, cuyas estrellas eran Toni Kukoc, lo más parecido a Magic Johnson que se ha visto por estos lares, y Dino Radja. Fundamentos individuales, riquísimo juego libre, lectura de las ventajas y respeto de los espacios en ataque. Excepcionales conceptos defensivos de equipo. Después de muchos años sigue siendo de clinic.
A Peras le trajo a España el Breogan de Lugo, para a la temporada siguiente recalar en el Baskonia donde jugó cuatro años. Cuentan que un compañero suyo, Lucio Angulo, le pidió el coche para acudir a un examen en Zaragoza pues el suyo lo había llevado al taller. Cuando le entregó las llaves sólo le hizo un recordatorio:
-          En el maletero tienes un balón.
-          ¿ Un balón para qué ? - respondió intrigado Lucio.
-          Por si a mitad de camino ves unas canchas y te apetece tirar un rato.
Lucio hizo todo el recorrido de una vez cavilando sobre las palabras del croata.
En Fuenlabrada se convirtió durante cinco años en un mito y en la pesadilla de algún entrenador ayudante , con la paciencia del Santo Job, que le esperaba hasta que terminase sus sesiones individuales extras de tiro. Como jugador todavía siguió metiendo canastas una temporada más en Alicante.
A los dos años de retirarse ya estaba entrenando en Sevilla. Le reclamaron nuevamente en Vitoria, pero al año y medio un problema cardiaco le obligó a abandonar los banquillos temporalmente. En la 2007-2008 salvó al Estu en un último partido dramático en León. En la Navidad anterior me encontré a un directivo del conjunto colegial al que conocía y le pregunté si era cierto que habían entrenado el día de Nochebuena. Su sonrisa me dió la respuesta.
Un día a final de temporada un periodista le preguntó a un jugador del antiguo TAU cuántos días habían descansado ese año. Uno dijo. De Dusko señalan que a la vuelta de un partido con derrota en Euroliga llevó al equipo de madrugada al pabellón a entrenar o que una de sus máximas estrellas de siempre, Luis Scola, fue recogido en el aeropuerto recién llegado de los Juegos Olímpicos. Cuando el montenegrino le preguntó cómo se encontraba, Luis se franqueó:
-          Un poco cansado y dolorido.
-          No te preocupes, el cansancio se cura entrenando. ¡ Hala ¡ Cámbiate y empieza a estirar – le espetó tan tranquilo Dusko.
En Vitoria es un símbolo, es parte de la ciudad. Es algo más que un entrenador. Es su entrenador. No todos los jugadores consiguen aguantar su altísimo nivel de exigencia, pero muchos de ellos no han rendido jamás como con él ni hubieran llegado al cénit si el balcánico no se hubiera cruzado en su camino.
Casos de jugadores talentosos tenemos a millones, pero para llegar, crecer y mantenerse en la élite hace falta más, mucho más. No hay secretos, sólo trabajo, mucho trabajo.

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