sábado, 21 de julio de 2012

Un Ángel Caído



Para bien o para mal es de los que no deja indiferente. Siempre le han señalado con el dedo. Ha acaparado focos, portadas, las críticas más virulentas y los elogios más exagerados. Su accidentada vida personal, su baloncesto retador, su verborrea arrogante, su enfrentamiento con los poderes establecidos, su modo de vestir, sus tatuajes, sus compañías, sus leyendas urbanas. Allen Iverson es La Respuesta, The Answer, como le apodan en Estados Unidos, donde siempre ha figurado en la lista de sospechosos habituales. Para unos un chulo, un matón, para otros un enorme jugador de baloncesto.



Virginia
Allen nació en Hampton en el Estado de Virginia en 1975. El lugar tiene su historia, es el asentamiento continuo de población angloparlante más antiguo de América del Norte. Fue fundada en 1610 y los primeros esclavos encadenados llegaron a través de su puerto en 1619.
Parafraseando al maestro Gila, que decía que él vino al mundo sólo y la portera cuando lo vio le dijo “Miguelito la última vez que naces sólo”. Su madre era una adolescente, tenía 15 años, cuando dio a luz y su padre al poco desapareció del mapa, con lo que la joven para atender la manutención de su pequeño tuvo que desempeñar los más variados trabajos. Su barrio era pobre y peligroso. Se decía que en su casa llegaron a vivir hasta catorce personas y que estaba levantada sobre el sistema de alcantarillado, con lo que cuando los tubos reventaban, el piso se inundaba. Con ocho años Allen cuidaba a su hermana de cuatro. Por entonces le llamaban Bubba Chuck. Cuando a su  entrenador de niño se le interroga sobre los rumores de adicción a las drogas y el alcohol de la joven madre, mira para otro lado con disimulo y elude la pregunta, pero pretexta que siempre andaba en la calle de un lugar para otro. El niño mientras se dedicaba a jugar al baloncesto, y con nueve años prometió a su progenitora (como El Cordobés a la suya “o te compro un Mercedes o llevarás luto por mí”) que sería jugador profesional y que la regalaría un Jaguar rojo y una casa mejor que la de la madre de Michel Jordan. Su preparador en el Instituto era más explícito y dudaba que el chaval tuviera un plato caliente para comer todos los días y agua corriente para ducharse. El novio de su madre tampoco era un angelito, fue condenado dos veces por posesión de cocaína.
Virginia es una referencia del deporte escolar estadounidense y Allen era un ídolo en su High School de Bethel. Tras ganar el campeonato regional como quaterback del equipo de fútbol americano un periodista le preguntó que tenía que decir al respecto y Allen ni corto ni perezoso respondió que ganaría otro ese mismo año con la sección de baloncesto. Altanero, pero dicho y hecho, con más de 31 puntos por partido de promedio, siendo elegido por Associated Press como jugador del año de su división de los dos deportes.
Sus entrenadores de la época son claros “Si estuviese en una guerra me gustaría tenerlo conmigo en la trinchera, podría hacer que nos matasen a los dos, pero no se movería de su puesto”. “Tenerlo en cancha las dos horas de partido es una gozada, las otras veintidós horas del día hará que te salgan canas”. Faltaba a clase continuamente y de tapadillo se lo permitían.

San Valentín sangriento
El 14 de febrero de 1993 cambió su vida. Se vio involucrado en una reyerta racial en una bolera y una cámara recogió unos segundos del altercado. Iverson fue acusado de golpear a una mujer blanca en la cabeza con una silla. Perdió el conocimiento y la dieron cinco puntos. Una semana después fue detenido junto a otros tres chicos negros sin antecedentes penales. Esa noche metería 42 puntos para luego ganar el campeonato estatal. Ningún blanco fue acusado por el incidente y no hubo lesiones graves en el mismo, pero entre el 9 y el 12 de julio de ese año se celebró el juicio con una trascendencia mediática en la zona sin parangón desde el asesinato de Martin Luther King. Allen argumentó en su defensa que un chico blanco le dirigió comentarios racistas, discutieron y luego se marchó. El fin de semana posterior a la vista Nike invitó a su All-American al virginiano y eso irritó sobremanera a la fiscalía, que haría suyo el eslogan de la marca deportiva “Just do it”, ahora es nuestro turno para hacerlo. El juez pospuso la sentencia dos meses y en septiembre le declaró culpable de linchamiento colectivo con una pena de quince años de cárcel, de los que sólo debería cumplir cinco y si demostraba buen comportamiento podría salir en diez meses. Tras conocerse la misma hubo disturbios en las calles y circularon todo tipo de teorías conspiratorias.
Permaneció cuatro meses en un correccional de baja seguridad en Newport News, hasta que el gobernador del estado le indultó y dos años más tarde el Tribunal de Apelaciones anuló la sentencia por falta de pruebas.
Allen trató de ver el lado positivo de la situación. Lo que no mata te hace fuerte. “Cuando entras allí, alguien ve algo débil en ti, y todos se quieren aprovechar de ello. Yo nunca mostré ninguna debilidad y me mantuve fuerte”.
En ese tiempo, John Thompson, uno de los entrenadores de baloncesto universitario más prestigiosos, había recibido la visita de Ann, la madre del chico, persuadiéndole para que le reclutara para Georgetown.

The Answer
Y para sorpresa de muchos, Allen encajó desde el principio en el régimen espartano del mastodóntico entrenador. Nunca se mostró tan dócil ni logró un grado de entendimiento con un entrenador como en aquella época hasta el punto de declarar “de niño yo no era un fan de Georgetown, era un fan de John Thompson”. Un corderito.
Desde su escasa estatura se convirtió en un icono universitario con su camiseta recortada a la altura del hombro debajo del elegante uniforme de la reputada universidad. Allí se le empezó a conocer como “The Answer”, la respuesta a todos los problemas que a los “Hoyas” les pudieran plantear en la cancha. En sus dos temporadas promedió más de 20 puntos y 4,5 asistencias por partido en ambas, siendo además el líder en robos de balón de la Big East, una de las conferencias más duras de toda la nación. Llevó a su equipo al “Marzo Loco”, a la fase final de la NCCA, pero se quedó en el camino de entrar en la Final a Cuatro, pese a meter más de 27 puntos por noche.

Aterrizaje en la NBA
Philadelphia le eligió en primer lugar del draft y su impacto individual en la Liga fue inmediato. Su juego supersónico, su tiro (terminó sexto en anotación en su temporada de presentación) y su desparpajo, atrajo a las masas. Fue designado Novato del Año, pero el equipo sólo ganó 22 partidos y contrataron para la siguiente al reconocidísimo Larry Brown como entrenador, con el que desde el principio mantuvo una relación de amor-odio. Éste acertó al situarle como escolta, liberándole de la responsabilidad de subir el balón y dirigir el equipo para potenciar su faceta encestadora. Iverson respondió, pero sólo se aumentó el casillero de victorias hasta las 31.
En la 99 lideró la anotación y entraron en play offs. Pasaron la primera ronda ante Orlando, pero cayeron ante los Pacers. En el año 2000 jugó el All Stars, pero volvieron a doblar la rodilla ante Indiana y aumentaron las desavenencias de la pareja. Al entrenador no le hacía gracia el comportamiento de su estrella fuera de la cancha con reiterados retrasos o faltas a los entrenamientos y le puso en el mercado con 25 años. Esto dolió especialmente a Iverson. Su traspaso a los Pistons no llegó a concretarse y se encorajinó en una actitud tremendamente positiva. Tomó la capitanía del equipo y  ambos acudieron al Partido de las Estrellas. Ganaron y Allen fue elegido Mejor Jugador y en la ceremonia de entrega preguntó dónde estaba su técnico, al que dedicó el trofeo.

El cénit
Terminaron primeros esa temporada regular del 2001, pero en la primera eliminatoria de play offs se enfrentaron a su particular coco, los Pacers de Indiana. Perdieron el primer partido tras un tiro de Reggie Miller en el último segundo, desperdiciando la gran ventaja que habían acumulado a lo largo del mismo. En el segundo, Miller se destapó con 33 puntos en la primera mitad, pero un Iverson sublime reaccionó metiendo 45 puntos para ganar el choque. Tras pasar la primera ronda, se cruzaron con Toronto. La eliminatoria pasó a la historia con sus máximas estrellas a un nivel sideral. En uno de los primeros enfrentamientos Iverson 54 puntos y Carter 50. Entre tanto, el de Virginia había recibido el premio de Jugador Más Valioso de la temporada regular. En el quinto Allen se fue a los 52 puntos y en el sexto Vince alcanzó los 39. Superlativos. Para el séptimo los Raptors habían preparado una defensa especial para Iverson: dos contra uno continuos, pero éste leyó perfectamente la estrategia y comenzó a pasar el balón (terminó con 16 asistencias para acallar a los que le tachaban de egoísta). A 3 segundos del final, 1 arriba para Philly y posesión para los canadienses. Carter erró su lanzamiento desde la esquina y los Sixers se metieron en la Final de la Conferencia Este. Allí les esperaban los Bucks, a los que levantaron un 2 a 1 en contra inicial y eliminaron en el séptimo encuentro. Con 26 años jugó la que sería su primera y única Final de la NBA de su carrera ante los Lakers de Kobe y Shaq. La diferencia entre ambos equipos era abismal y perdieron 4-1, a pesar de ganar el primer encuentro con 48 tantos de Allen. Se ganó el respeto unánime de toda la Liga y la admiración de miles de hinchas.

Ya nada fue igual
Permaceció en los Sixers hasta el inicio de la temporada 2006-2007 con actuaciones y estadísticas individuales descollantes (ha sido 4 veces máximo anotador de la NBA con una estatura oficial de 1,83 metros, lo cual tiene un mérito tremendo), pero caían en las primeras rondas de play offs, por lo que pidió su traspaso y en diciembre emigró a Denver para formar pareja con otra gran estrella de la liga, Carmelo Anthony. Un solo balón fue muy poco para los dos y la cosa no funcionó. Cayeron a las primeras de cambio dos años consecutivos. A partir de ahí comenzó su errático peregrinaje por la liga, Pistons, Grizzlies y nuevamente Sixers, para luego dar el salto al otro lado del charco y jugar en el Besiktas turco. Retirado, cada cierto tiempo aparece su nombre ligado a algún destino exótico, Puerto Rico, Venezuela, China, etc…

Retar a Dios
Estamos hablando de un jugador sublime, con una velocidad, una capacidad para robar balones y un poder anotador fuera de lo común (su tiro llegando en contraataque era imparable). Es historia de la mejor liga de baloncesto del mundo, a la hizo tambalear sus cimientos desde su aparición con su pose insolente y su juego descarado. Pasará a los libros también por una jugada, su crossover al mismísimo Dios Jordan, al que dejó literalmente clavado para hacer una canasta desde la prolongación del tiro libre.  Dribling a la velocidad de la luz. Todavía hoy es reclamo habitual entre las entradas de Youtube.

Y ahora ¿qué?
 Hace unos meses leía el esplendido artículo que sobre el personaje escribía el maestro Miguel Ángel Paniagua en su Tribuna de la revista Gigantes.
Comentaba la situación de ruina económica absoluta en la que se encontraba Iverson. Se calcula que ha ganado más de 160 millones de dólares, sin contar sus ingresos publicitarios, a lo largo de su carrera. Se ha pulido todo. Un juez ha ordenado el embargo de sus cuentas por las deudas que mantiene en una gran joyería y dos casinos de Detroit y Atlantic City le tienen prohibida la entrada.
Para ejemplificar tanto derroche en una reciente retransmisión del Plus reseñaban que a Iverson le disgustaba llevar maleta, con lo que en sus viajes durante la competición viajaba con lo puesto. Al llegar a su destino, se iba de compras con la corte de camaradas (no menos de cinco) que continuamente le acompañaban, costeados por él, a las tiendas más caras de ropa, Gucci, Armani, Prada… y se vestían enteros. Tras el partido abandonaban toda la ropa en el hotel y emprendían camino a la próxima ciudad. Así cada noche.
Se ha sabido que otro juguete roto, Antoine Walker, excepcional jugador, ha tenido que vender su anillo de campeón por 16.000 $ para responder de algunos de sus débitos. Éste ha dilapidado los alrededor de 70 millones de dólares que llegó a obtener sólo por concepto de ficha en la Liga. En 2009 le detuvieron, en 2010 se declaró en bancarrota, en 2011 le condenaron a 5 años de libertad condicional y a pagar una cifra cercana al medio millón a varios casinos de Las Vegas. Ahora se ve obligado a jugar la Liga de Desarrollo para ganar 19.000 $ anuales, no tiene coche y comparte piso alquilado con un compañero de equipo.
En el artículo Paniagua le define muy acertadamente como un antisistema de la Liga. Políticamente incorrecto desde su cultura desafiante y su look hip hop. Escribe sobre lo que los americanos llaman “could have been”, lo que podría haber sido y es rotundo: Allen Iverson se equivocó. Y le sitúa como el origen de todos sus problemas. Lo compara muy acertadamente con el personaje de Omar, de la excepcional serie de televisión “The Wire” (mi preferida y la de algunos críticos como Carlos Boyero). Ve un punto en común entre el delincuente y el jugador de baloncesto; aunque equivocados jamás traicionaron sus principios ni en lo personal ni en lo profesional, “se convirtieron en héroes –mejor dicho en antihéroes- e iconos posmodernos para una parte de la población estadounidense, que seguramente ya estaba hasta la coronilla de tanto héroe de cartón piedra”. Como siempre excepcional análisis de Miguel Ángel.
Los más de veinte tatuajes que adornan su cuerpo representan sus credos, sus experiencias, “Only The Strong Survive” (sólo los fuertes sobreviven), “The Answer” (que fue el primero que se hizo en Georgetown y el único que tenía cuando entró en la NBA), “Fear no one” (sin miedo a nadie)…
Hace poco reapareció para hacer el saque de honor en el sexto partido de play offs entre Sixers y Celtics. La grada le recibió entre gritos de “MVP” y se emocionó. Habló de continuar su carrera en otro sitio. Lo veo difícil. Me conformo con oír noticias positivas sobre él en un futuro.

5 comentarios:

  1. Me ha gustado leer un artículo con una visión diferente de la que tengo de este chico. Quizá ahora le veo con mejores ojos.
    Personalmente le considero un ejemplo de lo que un jugador de un deporte de equipo NO debe ser. No discuto su calidad (demostrada por sus récords personales de anotación, por ejemplo), ni su capacidad de esfuerzo y trabajo personal; pero sus habilidades sociales como jugador (aquí hablo como entrenador) y las personales (menudo ejemplo para la juventud en muchos momentos) no son de las que me gustan.
    Por cierto, fue miembro del equipo americano del famoso fracaso de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

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  2. No me fallas ni en vacaciones. Efectivamente muchas de sus vivencias son poco ejemplificadoras para deportistas y jóvenes, pero de lo malo debemos aprender. Cualidades las tenía todas. Pudo ser mucho más de lo que fue, pero hasta ahí llegó. Su verdadero partido puede empezar ahora, el día después de cerrar la puerta al deporte. Muchas gracias. Un abrazo fuerte.

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  3. Hola Juanpa. Como sabes no soy muy aficionado a los deportes, pero te felicito por el artículo y en general por el blog.
    Leyendo el articulo he visto claramente las posibilidades cinematograficas de la vida de este señor (Allen Iverson). Espero que te den trabajo de guionista, lo harás muy bien.
    Nos vemos en el estreno de "The Answer".
    Un abrazo. Juanjo R.

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  4. Muchas gracias Juanjo por la lectura y los comentarios. La verdad es que hace unos años se hizo un documental titulado No Crossover, que puedes ver en Youtube, sobre la reyerta y el juicio. Me alegro que te haya guastado. Un abrazo.

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  5. Aunque si duda se ha equivocado en miles de ocasiones el legado que nos deja Allen Iverson como jugador de baloncesto, que es lo que permanece en la retina de quienes lo idolatramos, es que ES POSIBLE ser una estrella NBA siendo un chico con una estatura normal.la manera en la que los fans lo amamos es por permitirnos soñar que no es imposible.
    La garra y el corazon con las que jugo forman parte de un modo de vida.Creo ciegamente que su talento y determinacion sera recordado mas alla de sus asuntos personales.mi opinion personal es que despues de Magic Johnson es el jugador con mayor talento natural para jugar a Baloncesto que he visto jamas.

    @iversoni3

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