domingo, 29 de abril de 2012

No nos lo podemos perder

Marta y Fran se conocieron el primer día de instituto.
Ella, fiel a su costumbre, había llegado pronto. No quería llamar la atención. En el pasillo repasó las listas y comprobó que por apellido, García García, qué original, iba a pertenecer a 1º A. Un rótulo sobre la última puerta al final del pasillo indicaba el acceso al aula. No conocía a nadie. Todo era nuevo para ella. Había cursado toda la EGB en el colegio de monjas, San Ramón y San Antonio, anejo al Colegio Alemán, que se encontraba muy cercano a su casa. Como con su hermana mayor, sus padres decidieron que con catorce años sería bueno que hiciese el bachillerato en un centro público de prestigio, el Ramiro de Maeztu. La grata experiencia con la primera de sus hijas les había animado, pese a la oposición de la pequeña que no quería abandonar ni su cole ni por supuesto a sus amigas.
Un saludo breve dio paso a una conversación intrascendente con dos de sus nuevas compañeras que indagaron sobre su procedencia y averiguaron que el verano lo había pasado con su familia en la casa de Calpe.
Cuando la tutora, la profesora de Historia del Arte, iba a entrar en el aula observó que un chico moreno con el pelo al uno, espigado y fibroso que llegaba sin aliento con el tiempo justo le cedía cortésmente el paso, para luego tomar asiento dos pupitres delante del suyo. Enseguida se dio cuenta de que el chaval tenía tirón. Chocó las palmas con los de alrededor, recibió un par de collejas cariñosas y le tantearon con preguntas, ¿qué pasa Frankie? ¿qué tal las vacaciones? ¿has crecido, no?
Hasta el primer descanso Francisco Aguilar no reparó en la chica pelirroja que desde sus grandes ojos color chocolate derretido le observaba tímida. Cuando a media mañana el timbre anunció la hora del recreo se acercó a ella decidido:
-          Hola soy Fran ¿y tú?
-          Yo Marta y soy nueva.
-          Pues bienvenida. Ya verás cómo te va a gustar el instituto.
Javier Alegre, un chico argentino  de aire despistado que durante las primeras horas se había sentado a la derecha de Fran interrumpió la conversación:
-          Vamos tío, que luego nos quitan la cancha.
-          Perdona Marta, pero me tengo que marchar. Luego te veo. – se disculpó Fran.
Cuando ya se iban, Fran se giró y señaló a su amigo:
-          Éste maleducado es Ale y es un boludo bastante majo- casi gritó Fran, que al poco recibió un pescozón.
-          Pues encantada – respondió sonriente mientras los veía alejarse.
La misma rutina se repetía durante años. La pachanga del recreo era sagrada y había que llegar pronto para coger campo. A veces, si los partidos eran de nivel, se paralizaba el patio y la gente dejaba de jugar para ver a los buenos que, a pesar de que lo tenían prohibido por sus entrenadores, jugaban en Mini, en canastas pequeñas. Algunos de ellos todavía recuerdan hoy, ya profesionales, aquellos como los mejores partidos de su vida.

lunes, 9 de abril de 2012

Los Balcanes y El Negro (la antigua Yugoslavia)


Resultado de imagen de fotos de la seleccion de yugoslavia de baloncesto


La guerra
Desde tiempos inmemoriales el sureste de Europa ha sido escenario permanente de conflictos. El crisol de etnias, culturas y religiones ha mezclado mal, muy mal.
La Primera Guerra de los Balcanes, que tuvo lugar en 1912 y 1913, entre la Liga Balcánica (Serbia, Bulgaria, Montenegro y Grecia) y el Imperio Otomano, culminó con la derrota turca y derivó en la Segunda por las desavenencias de los vencedores. Serbia, y posteriormente Montenegro, Rumania y el Imperio Otomano, declararon la guerra a Bulgaria que finalmente claudicó. Los tratados de paz sucesivos rebajaron el peso geográfico y económico de turcos y búlgaros en el área y consolidaron un estado Serbio más poderoso, aumentando los recelos del vecino Imperio Austro-húngaro. El asesinato en Sarajevo del heredero al trono, el Archiduque Francisco Fernando de Austria, dio lugar al inicio de la Primera Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial las fuerzas del Eje otorgaron el mando de la zona a una organización fascista croata, la Ustade, a la que combatió y venció la  milicia serbia Chetnik. Se formó la República Federal Socialista de Yugoslavia con seis repúblicas regionales (Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia) y dos provincias autónomas (Kosovo y Metohija y Vojvodina) bajo el mando del General Tito y la atenta mirada de Rusia.
La caída del Muro de Berlín en noviembre de  1989 supuso el final de la Guerra Fría y el desmoronamiento de los distintos regímenes comunistas en Europa del Este.
Los deseos de secesión de las dos regiones más prósperas del norte de Yugoslavia, Eslovenia y Croacia, chocaron frontalmente con las pretensiones centralistas de la Serbia de Milosevic. El advenimiento  de la guerra era un hecho.
El corazón del país se agrietó en cuatro frentes principales: Eslovenia con la Guerra de los Diez Días (26 de junio a 6 de julio de 1991); Croacia, desde el 31 de marzo de 1991, y Bosnia, desde el  6 de abril de 1992, en ambos casos hasta los Acuerdos de Dayton del 14 de diciembre de 1995; y Kosovo, desde enero de 1998 hasta junio de 1999.
En su conjunto el conflicto fue el más sangriento ocurrido en el Viejo Continente desde la Segunda Guerra Mundial. Entre 130.000 y 200.000 muertos y millones de personas desplazadas de sus hogares. Genocidios, crímenes de guerra, barbarie. En los albores del siglo XXI, en una sociedad que se autodenomina desarrollada, es incomprensible e imperdonable.

domingo, 25 de marzo de 2012

Sin curro no hay paraíso

“ La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando “ Pablo Picasso.

En los años 80 Olga Viza presentaba un programa de deportes, Estadio 2, en la segunda cadena de Televisión Española. Los lunes por la tarde, a lo largo de una hora, nos acercaba a través de dos o tres reportajes a la cara más humana del deporte. Más adelante el espacio cambiaría de día y hora de emisión e incluso de formato para dar paso a las retransmisiones en directo del fin de semana.
No por repetida la fórmula ha dejado de funcionar hoy. El Informe Robinson propone cada mes un enfoque diferente de la actualidad deportiva con personajes mediáticos o anónimos como protagonistas.
Me cae bien el inglés. Si fuera el alienígena de la desternillante novela de Eduardo Mendoza, Sin noticias de Gurb, que aparece en el Planeta Tierra bajo la apariencia de Marta Sánchez, habrían de buscarle en la Bahía de Cádiz frente a una cerveza y una ración de chocos. Seguro que caería allí. Cuenta muy gracioso, como entre su padre y él buscaban sin éxito ( no había Internet ) dónde estaba ubicada la ciudad de Osasuna cuando se enteraron de que iba a jugar  en España o cómo intentó convencer al entrenador Zabalza para que trasladara a las tardes los entrenos de los lunes. En las Islas se tiene la “ sana “ costumbre de salir a celebrar los triunfos o a ahogar las penas de las derrotas después de los partidos.
El especial que el programa dedicó a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 bajo el título “ Ahí empezó todo “ es un excelente recorrido por el evento que cambió el panorama de nuestro deporte.

sábado, 17 de marzo de 2012

Una de bancos y basket


Aplaudo las declaraciones en Gigantes estos días del Director de Comunicación de Endesa, Alfonso López. Habla de valores compartidos, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de éxito, de espíritu familiar y de inversión, que no de gasto. Mediada su primera temporada se muestra muy satisfecho con el impacto social que ha supuesto el mecenazgo y presume del orgullo que los trabajadores de la compañía sienten por el mismo.  Su tono transmite pasión por el deporte e incertidumbre por el vencimiento del actual contrato televisivo. Cree esperanzado que la Liga se hará más fuerte. Veremos. De momento, en la ACB todavía se siguen frotando los ojos con la llegada de la eléctrica. Cuando a primeros de julio se iniciaron los contactos, pensaban en un colaborador y alucinaron con la propuesta del cambio de denominación a Liga Endesa, el patrocinio principal de la competición y el maná a razón de cinco millones de euros por año. Hago memoria y me viene a la mente la historia de Cajamadrid y su relación con el deporte de la canasta en los años ochenta.




domingo, 11 de marzo de 2012

Recordando llego al presente


Reseña Juan Palomo en El Cultural de El mundo el fallecimiento de una actriz argentina, Lydia Lamaison, y se queda con dos de sus lemas que también hago míos en un singular carpe die:  “No hay que aferrarse al pasado” y “ Al futuro prefiero esperarlo”.

Si lo extrapolamos al parquet, al terreno del basket, algunas pinceladas podrían arrojar algo de luz a la dura realidad económica en la que nuestro deporte se encuentra instalado.

Los recuerdos nos delatan.

Dí mis primeros pasos como aficionado al baloncesto de élite en la antigua Ciudad Deportiva Blanca. Empecé a afeitarme para engañar a los porteros y acceder al recinto con entrada para menor de catorce años. Era extremadamente delgado, tardé en dar el estirón, pero la incipiente pelusilla iba ganando terreno y amenazaba con llegar a mostacho.  En casa la paga no daba para mucho, con lo que  o entraba como niño o me quedaba en la calle. Había tres puertas, no muy separadas la una de las otras, y más de una vez después de un primer rechazo me tuve que dirigir, con mucho disimulo y mayor canguelo, a los otros dos accesos para pasar. Durante casi dos años lo logré.