martes, 15 de noviembre de 2022

La bendita clase media del baloncesto español

 





Hace unos años, saliendo de un partido de Copa en Vitoria, nos cruzamos con un gran entrenador y excelente comentarista televisivo. Mi amigo Paco (antiguo jugador profesional de baloncesto) frunció el ceño. No le había gustado un artículo del excelso analista en que infravaloraba la figura del jugador español medio. No sé el motivo, pero tras la victoria de la selección española en Italia el viernes, me vino a la cabeza la situación.

Las ventanas han abierto de par en par el paso al jugador español que ni está en la NBA ni disputa la Euroliga, a la vez que ha quitado la venda a mucho incrédulo. El disloque del calendario, la guerra abierta entre FIBA y Euroliga ha traído una consecuencia impensable: la llegada a la élite de la clase media del baloncesto español.

lunes, 19 de septiembre de 2022

El eterno milagro del baloncesto español

 






Año 2022 después de Cristo y la selección española de baloncesto sigue ganando medallas.

Lo de este torneo y este verano parece una fantasía, pero el hecho real y palpable es que, transcurrida la Edad de Oro de los Gasoles, Navarro, Calderón, Reyes, Raúl, etc…, España sigue en lo más alto. De aquella fabulosa hornada sólo queda un viejo gladiador castigado, magullado. Un Rudy Fernández alejado de exhibiciones anotadoras, pero que sigue encerando parqués en busca de balones imposibles, limpiando carteras a los aleros más afamados del continente y enchufando triples imposibles desde el parking del pabellón. Nadie ganó tanto con la selección, nadie quiere seguir ganando como él. Si su cuerpo emite alarmantes señales de debilidad, su voracidad competitiva permanece intacta.

Otro dato pendiente de confirmación es el lugar de nacimiento del señor Scariolo, Don Sergio. Parece que le alumbraron en Brescia, pero no en Italia como hasta ahora se pensaba, sino en una de las calles que empiezan por B del madrileño barrio del Parque de las Avenidas de Madrid. En cualquier caso, al engominado técnico (las primeras canas ya le salieron entre nosotros), nadie le discute sus habilidades. Que su coqueta imagen no distraiga al personal de su verdadero ser: es un currante brutal que trabaja y hace trabajar a sus ayudantes hasta la extenuación. La preparación de los partidos, su desarrollo y margen de maniobra no son fruto de la casualidad. Hay mucho bagaje táctico detrás. Si antes miraba los campeonatos de atrás a adelante, calcando las Bodas de Caná al dejar el mejor vino para el final, en este Europeo ha tenido que remangarse desde el principio y multiplicar panes y peces. Nos quitamos el sombrero con la asignación de roles (tan importantes en el deporte moderno), las rotaciones y la riqueza y oportunidad de las variantes tácticas y el intervencionismo puntual durante los encuentros. Alucinante.

La pareja Hernangómez Geuer debe estar muy orgullosa de sus cachorros. Ahora la familia colecciona MVPs. A Willy se le caen los puntos de los bolsillos. Si atrás se le atisban huecos, en ataque es una mina, con una buena cantidad de movimientos en las proximidades del aro, clarividencia y determinación en las continuaciones (nunca baja el balón y gana tiempo), buen toque y seguridad desde la línea de personal. Tener un referente interior además conquista espacios para los tiradores. Juancho es un todocampista, versátil y duro. Imprescindible en defensa y el rebote, ha asumido tiros cuando queman. Y como buen actor nos tenía pelín engañados dejando su mejor actuación para la final. De Óscar.

A Lorenzo Brown apenas le había visto jugar. Me ha sorprendido su integración, su tranquilidad, su capacidad de dirección y su facilidad y personalidad a la hora de anotar. Aunque estoy absolutamente en contra de su nacionalización express independientemente del resultado alcanzado. Ha obrado como un pedazo profesional, superando polémicas e incluso expectativas.

Me paro y me descubro con Alberto Díaz. No entendí cuando le cortaron y aplaudí su nueva llamada. Otro hubiera llegado de mala gana. Él no. Todo buen equipo debería contener un Alberto Díaz, por su comportamiento irreprochable, por el mimetismo que transmite su coraje y su defensa y por su inteligencia (hace muy bien lo que sabe hacer y se permite pocas aventuras). Y además toma tiros cuando debe. Un ídolo anónimo hasta ahora, que en la temporada venidera será ovacionado en todas las canchas, Y si no, al tiempo.

Garuba llegó justo de preparación, con un tobillo tocado y un año de incertidumbre, pero su fiereza atrás y su instinto para el pase y el rebote ha devenido capital. Alberga mucho margen de mejora, pero ahí es insustituible.

Sebas es nuestro primer emperador (con el permiso de Pablo Aguilar) en la tierra del Sol Naciente. Con minutos contados, no los ha desperdiciado y siempre ha sumado. Un samurai encomiable que en próximas fechas copará más protagonismo.

La pareja de talentosos escoltas salidos del Ramiro ha tenido sus momentos. Darío para desatascar partidos (vital en cuartos) y Jaime en un papel un tanto más híbrido, pero sacando brillo a la lámpara contra los franceses. Ambos muy necesarios en la generación y creación de juego. Tienen el arrojo de los guerrilleros y la finura de los esgrimistas.

Del trío más novel (Parra, López Arostegui y Pradilla) hay que dignificar su valor. Jamás habían estado en una gran competición y, sin la relevancia que alcanzan en sus equipos, han cumplido de maravilla. Suyo es el presente y será el futuro.

Este equipo, con sus limitaciones y carencias, pero aflorando sus virtudes ha conseguido engancharnos y democratizar el juego. Esto es, que todos nos sintamos partícipes. Con ellos, todos ganamos y todos perdemos. No el nosotros ganamos y ellos pierden, tan nuestro.

Los que hemos jugado alguna vez, entrenado otro poco y no hemos empatado con nadie, jamás pensamos que estaríamos en el medallero. Y los que saben, si no se tiran el pisto, yo creo que tampoco. Pero esto es deporte de máximo nivel y, después de un verano donde todos nuestros chicas y chicos de formación han subido al podio, los mayores no querían quedar mal con sus hijos. Otro verano para recordar y van… Sólo un ruego a los clubs: miren hacia abajo y pongan a jugar al talento que viene. Nada te garantiza los éxitos, pero al menos los equipos tendrán identidad.


sábado, 12 de febrero de 2022

Vuelve la Copa

 



A unos días del inicio de la Copa, aquí andamos cautelosos palpándonos las carnes entre vocablos pandémicos… mascarillas, test, certificados, brotes, que esperemos dejen paso a las canastas, asistencias o mates. Nada puede hacernos más feliz a los buenos aficionados al baloncesto que el retorno con público de su competición más luminosa y celebrada.

La Reconquista de los fieles no podía hallar mejor marco que la bella Granada. La mora y la cristiana, la paya y la gitana. La del Albaicín, el Sacromonte, los Palacios Nazaríes y la Alhambra. La ciudad sin estaciones, da igual cuando la visites, siempre luce espléndida. Allá que vamos.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Los milagros de Navidad

 




¡Acojonante!

Anodado me hallo.

Para empezar, diré que no ví ninguno de los tres partidos y ando perplejo todavía por la hazaña blanca que he visionado al poco de levantarme. No doy crédito, aunque ayer vacilara un rato en chat de amigos poco antes del comienzo del encuentro: ¿A que gana el Madrid?, llegue a poner entre atrevido y alocado, con cierto pálpito.

viernes, 1 de octubre de 2021

5 Sentidos, El Sitio De Mi Recreo

 




Te das cuenta de que te haces mayor cuando cierran o traspasan alguno de los bares que han “copado” tu vida. Lo fueron Deza y La Bodega en su día en mi “Prospe” y ahora me ocurre con 5 Sentidos. Es la primera vez que dedicó un texto a un bar, pero creo que la ocasión lo merece.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Olajuwon, el bailarín más alto del mundo

 



Cuentan y no acaban que durante un tiempo sacó a bailar a los tíos más altos del planeta. Cuentan que se embutía en un chaqué rojo, en el que aparecía rotulada la palabra “Rockets”. Se colocaba coqueto su pajarita, se calzaba sus zapatillas “Etonic” de blanco charol, pedía una pieza musical y se deslizaba con gracia por su escenario particular, la pintura. Sus fintas y acompasados pies volvían loco a la pareja de cada noche, que no podía seguirle el ritmo. Nadie se movió con su finura por la línea de fondo. Era un ladrón de guante blanco en el banco más concurrido y protegido del hemisferio norte, la zona, la particular Reserva Federal, el hábitat que salvaguardaban los guardianes más fieros del orbe.

Con todos pudo, a todos engañó sibilinamente. Les enseñó sus trucos, pero ninguno consiguió desenmascararlo. Te la liaba con un lanzamiento abierto, te destapaba con el bote y barruntaba la estrategia mortal al recibir de espaldas. Amagaba un reverso, metía otro para esbozar un tiro que no realizaba. Nada por aquí, nada por acá. Para cuando el defensor quería darse cuenta, el escapista había salido por el otro lado esparciendo el veneno definitivo. Su oponente tragaba cianuro en lo que recogía el balón que caía suavemente de las redes. El rival no encontraba el cómo, pero aquel africano entre fiero y delicado, se la había jugado de nuevo. En él, baile y magia iban de la mano, de sus pies. Ogro y príncipe. Fino esgrimista, no rehuía el combate, el cuerpo a cuerpo. Al tacto podía tener la aspereza del almendruco o convertirse en un suave visón. Además, fue un oportunista, pues nadie sacó más rédito en el periodo de entreguerras del exilio jordanesco que Hakeem. En el Paleolítico, en la época de los grandes dinosaurios, David Robinson y Pat Ewing, excepcionales jugadores, quedaron a varios cuerpos del nigeriano que se engarzó dos anillos. Hoy repasamos la historia de uno de los grandes.

 


miércoles, 18 de agosto de 2021

Hasta luego cocodrilos

 




Nunca gustan las despedidas. Enñoñan y encogen el corazón, pero hay que afrontar la jubilación o el cese de actividad de algunos de nuestros mejores jugadores.

martes, 16 de febrero de 2021

La Copa vista desde casa

 




Daba grima ver la imagen aérea del Wizink Center como si se tratara de un paisaje lunar, sin colonizar. Arrancaba el torneo más mágico de Europa (igual me estoy quedando corto), sin su colorido y caluroso público.

 

viernes, 29 de enero de 2021

Fernando Martin, el gallo del corral

 


La duda ofende. Que Fernando Martín es uno de los mejores deportistas de nuestra historia no entra en cábalas. Por lo que fue y significó.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Un cuento de Navidad (de baloncesto claro)

 




Con las luces del alba irrumpieron los gritos: “¡Despertad, despertad, han llegado! Os lo dije que este año también venían. Que los Reyes son Magos y pueden con la pandemia y con todo”. Los alaridos del chaval habían despertado a padres y abuelos. Profanado el sagrado mandato, en cuanto percibió los primeros rayos de luz había abierto con sigilo la puerta del salón, asomado cauteloso el cogote y atisbado una pila de regalos alrededor del árbol. A partir de ahí, había salido en estampida hacia las habitaciones de los mayores recorriendo el largo pasillo de la casa de los abuelos, que tanto le gustaba.

La noche se le había hecho larga, en eterno duermevela. Sólo canastas imaginarias, vuelos imposibles y fantásticas asistencias, habían conseguido doblegar la vigilia a ratos. Se había acostado como cada noche víspera de Reyes excitado, sobresaltado, por la anhelada llegada de los Magos.

domingo, 4 de octubre de 2020

La Segunda Oportunidad

 





Nadie nace sabiendo… Hay que formarse… El secreto está en la base… Estudia, trabaja… Persigue tus sueños, no dejes que nadie los cumpla por ti…

No llegó a saber si se pasó de listo o pecó de tonto. Quizá se saltó pasos, quizá le pudo la ambición y pisó terrenos desconocidos y peligrosos. Se subió a un tren en marcha y descarriló. Ahora volvía al apeadero de salida con la maleta vacía llena de renovadas ilusiones.



domingo, 2 de agosto de 2020

Carlos Jiménez, el Gran Capitán



Carlos Jiménez: “Por resultados, España debería ser cabeza de ...

Hace bien poco, su nombre tituló secciones de deportes y su rostro cerró telediarios. Esta vez no se trataba de un campeonato, de colgarse otra medalla. No. Desde la normalidad, sin estridencias, “sólo” anunciaba que se hacía a un lado, abandonaba su vinculación con el deporte. Dejaba de ser director deportivo de Unicaja Málaga para dedicarse al cuidado de sus hijos. Lo explicaba sin darse importancia, pensando en plural (nada diferente a lo que en su trayectoria nos acostumbró): “Somos una familia. Mi mujer lleva 20 años sacrificándose, dedicada a mi y a mis hijos. Ya la toca. Es hora de que ella se desarrolle profesionalmente y aproveche su oportunidad”.

No lo dice un cualquiera. Detrás asoma un campeón mundial, un subcampeón olímpico y europeo. No es poca cosa, pero él no le concede significación especial al hecho, lo ve de manera natural. Siempre huyó de protagonismos y orilló egos en su carrera y en su vida diaria. Su apariencia confirma el talante de buen chico y niega el del tenaz competidor que se convirtió, sin buscarlo, en el capitán de la mejor selección española que vieron los tiempos. “No era de hablar mucho. No le hacía falta. Pero cuando tomaba la palabra, todo el mundo lo escuchaba” (Pepu Hernández).

Hoy toca historia grande, incluso a su pesar. La del Gran Capitán (como Gonzalo Fernández de Córdoba), la de un tipo extraordinario de apellidos comunes: Carlos Jiménez Sánchez.

 


sábado, 2 de mayo de 2020

Adiós al bicho




A Pedro no le gustaba su pueblo, aunque todo el mundo dijese que era precioso.

Era tan pequeño que no había colegio y todos los días tenía que recorrer unos kilómetros para asistir a clase. Disfrutaba del paseo, pero las mañanas de lluvia su padre le acercaba en coche. Apenas había niños con los que jugar y muchas horas las pasaba sólo, entre chapas, canicas y pelotas. Radiaba sus partidos y carreras a la vez que desgastaba rodilleras. Lo que sí abundaban eran las cuestas. Es más, todo era una subida que parecía no acabar nunca. Jamás se plantearon colocar una portería de fútbol o una canasta. No había un llano en el que ponerlas. Todo miraba hacia arriba.
Los fines de semanas se llenaba de turistas que abarrotaban las estrechas veredas, alababan los techos de pizarra y admiraban la oscura iglesia. Pedro lo entendía menos todavía cuando su abuelo ensalzaba las bondades de las piedras, calles y monumentos. Era Patrimonio de la Humanidad, remataba el viejo, sin que su nieto alcanzara a comprender el alcance de la frase. A él, le parecía un soberano rollo.

martes, 25 de febrero de 2020

Los Sagi-Vela, una saga de Baloncesto







SAGI-VELA. Es pronunciar el apellido y asociar y separar las sílabas: BA LON CES TO. Te imaginas un aro del que cuelgan unas redes desvencijadas, te llega el sonido lejano de un balón botando, huele a linimiento, a sudor, sientes el relente de la Nevera o el Magariños y haces hambre para el aperitivo en la mañana del domingo cerca del Palacio de los Deportes. Cinco Sentidos (como mi restaurante de referencia en “el Foro”) te conducen a una canasta.
Nos trasladaremos al Madrid guapo, en pleno Viso. Partiremos en el histórico colegio Maravillas, rodearemos la “Plaza de los Delfines” (en realidad es la de la República Argentina, pero no la conocen por tal ni los taxistas) y nos abrigaremos para entrar en territorio estudiantil, allá donde “residieron” las musas de Lorca o Dalí. Andando el tiempo, rescataremos un deporte amateur de otra época, de cemento, intemperie y tableros de madera. Abriremos el frigorífico de La Nevera y pisaremos alguna tabla hueca del Magariños. Sí, hoy España es nuevamente Campeona del Mundo y han pasado algunos años desde que el alquimista Pepu Hernández pronunciara las sílabas mágicas. El doble milagro exhorta a los brillantísimos protagonistas actuales, pero al deslumbrante edificio le cimentaron sus primeras piedras, hace más de medio siglo, animosos jugadores de talento que tenían y veían en su deporte más una maravillosa diversión que una profesión.
Para los que ya peinamos canas sólo contextualizamos el rimbombante apellido alrededor de unos aros y una pelota. La estirpe tiene su historia y habrá que contarla. 

domingo, 25 de agosto de 2019

Paco Velasco, mi primer ídolo





Durante años su foto compartió pared de mi habitación en la sierra con algunas de las grandes estrellas del baloncesto mundial, Jordan, Magic, Sabonis, Drazen…
Su carrera profesional no tuvo la relevancia que su prometedor paso por las categorías inferiores auguraba. No me lo llegué a explicar y me fastidió, pero no por ello dejé de seguirle. Porque desde que le vi jugar en mi colegio Claret con el juvenil de San Viator y posteriormente en el Real Madrid siempre fue mi ídolo, mi primer ídolo. Y esto no se olvida.
Compartió cancha y vestuario con lo más granado de su época. Se estrenó en la primera Liga ACB que terminó como el rosario de la aurora, sufrió en sus carnes a los hermanos Petrovic en la histórica final de Atenas y cuando emigró de la Casa Blanca su salud limitó su desbordante talento y menguó su hambre y confianza.  
Sólo quité su foto cuando mi habitación (la nuestra, la de mi hermano David y la mía) pasó a ser la de mis sobrinos en verano y el paisaje cambió y desaparecieron mis héroes de la canasta. Me queda su formidable recuerdo, que hoy escarbo gracias a un cúmulo de casualidades. Así que éste es mi homenaje y ésta es su historia. La de Paco Velasco.


sábado, 6 de julio de 2019

Dirk Nowitzki, El Flautista de Hamelin


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Éste podría ser un cuento moderno de los Hermanos Grimm con final feliz, pero es la aventura casi irreal de un chico largo, muy largo, que cumplió su sueño. Pasó de jugar en su pueblo, Würzburg, en la 2ª División Alemana a competir con los jugadores profesionales de la NBA. La crónica abarca subidas, caídas, loas desmesuradas, críticas feroces, emociones, llantos, intriga, amor… Por encima de todo, es un relato de superación, de constancia, de fe y de talento, de mucho talento. Ésta es la increíble historia de Dirk Nowitzki, uno de los mejores jugadores que ha dado el baloncesto.

lunes, 25 de marzo de 2019

Luis Scola, El último mohicano





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Luis Scola es el triunfo de la simplicidad, el talento y el esfuerzo.
“Me vale cualquier canasta que pase por la red. Los puntos que más me gustan conseguir son los menos complicados”. Dicho así en Gigantes hace muchos años es verdad, pero a medias. Cierto que Luis nunca fue un asiduo de los high lights y siempre rehuyó los alardes pirotécnicos. Si le pones un coche a dos metros de canasta lo arrancaría para conducirlo, jamás pensaría saltarlo y destrozar el aro con un mate. Las volcadas nunca fueron lo suyo, aunque los dos últimos partidos de los célebres Juegos Olímpicos de Atenas se clausuraron con dos capones de la criatura. Pero al hijo de Don Mario siempre se le cayeron los puntos de las manos, Su insultante facilidad para ver cesta venía amparada en un despliegue exuberante de recursos técnicos (su maravilloso juego de pies, su manita para atinar tiros frontales o embocar lanzamientos a tabla o su olfato para el rebote).
Al cóctel habría que añadir una capacidad de trabajo desmedida (el protagonista compraría esa como su mejor virtud), “jamás la vi en nadie” – recalca Sergio “Oveja” Hernández- y una ambición inagotable para completar un jugador legendario.
Conozcamos al pibe que nos mostró que hay vida más allá de los mates y los triples. Luis siempre sobrevivió y se gobernó desde el talento y su eterna mirada a los fundamentos, la concentración puntillosa del maquetista por los detalles, el instinto y el espíritu inasequible al desaliento. Nada sofisticado en su juego, sin un gramo de trivialidad, nunca disparaba de fogueo. Si Manu Ginobili fue el mejor jugador que ha parido Argentina; no lo duden, Luis Scola es el máximo representante de la casaca albiceleste. Cierto día cuando apenas el chaval se afeitaba, el maestro Leon Najnudel ya le aventuró su futuro a Julio Lamas: “Será el mejor cuatro de la historia del baloncesto argentino y jugará en la NBA”. Así que abramos la puerta a su grandiosa historia.

lunes, 18 de febrero de 2019

Mi decálogo de lo que fue la Copa del Rey 2019


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Sin pretender llevar razón ni mucho menos meterme en charcos ni tampoco hacer leña del árbol caído, ahí van los pensamientos que me ha dejado esta edición copera.

1.  

martes, 12 de febrero de 2019

Esta Copa del Rey la ganará...



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El que le levante el trofeo el domingo a las 21,30… ¡Qué listo el vidente!
Bueno, prometo que al final del relato me mojaré y desvelaré mi pronóstico para equivocarme, casi seguro, claro.


jueves, 1 de noviembre de 2018

La gran esperanza blanca






Era de largo el mejor jugador joven de Europa cuando le firmó el Madrid. Italiano, esbelto, esculpido, parecía salido de un anuncio de Armani. Pero también altivo, ególatra. O así lo había catalogado el viejo capitán con solo cinco minutos de rueda de prensa y un entrenamiento. No le había dado una hostia de milagro.