domingo, 11 de noviembre de 2012

La extraña pareja (Montes y Daimiel)



Éste es el título de la divertidísima película que en 1968 popularizaron dos genios de la comedia y el humor, Jack Lemmon y Walter Mattau. La idea original es del hilarante Mel Brooks y recoge sus experiencias al compartir piso con un amigo tras su primer divorcio. La difícil convivencia pasó primero por el teatro de la mano de Neil Simon para luego convertirse en película de referencia obligada, dirigida por Gene Saks y brillantemente protagonizada por el singular dúo.

Estos días ha levantado el telón la nueva temporada de la NBA. En España el regalo es de pago y viene cuidadosamente envuelto por Canal +. Su formato es ameno, atractivo y atrevido. Han lanzado incluso un lema de lo más original que invita a su seguimiento a pesar de los horarios “Dormir es de cobardes”. Su joven equipo de comentaristas y narradores transmiten ilusión, vastos conocimientos y diversión. La cadena del Grupo Prisa encontró un filón en los noventa al juntar a dos periodistas tan dispares como el inclasificable Andrés Montes y el genuino Antoni Daimiel.

De orígenes, generaciones y caracteres absolutamente diferentes, nada hacía presagiar que el producto saliera tan redondo, pero desde el principio las excentricidades de Andrés casaron a la perfección con los profundos y atinados comentarios de Antoni. Se han cumplido tres años del aniversario del fallecimiento de Montes y me ha parecido justo recordar a dos monstruos de la comunicación desde el exceso o la contención de cada uno.





viernes, 26 de octubre de 2012

La vuelta de Don Alejandro




Otro a sus años (aunque no lo crean va a cumplir 66 tacos) y con su pasta estaría disfrutando de un cómodo retiro, viendo los toros desde la barrera, pero al señor García Reneses le va la marcha, tiene la droga del basket metida en el cuerpo y ha retornado a las canchas a orilla del Guadalquivir, tras un maquiavélico fichaje, con la salida en verano de Joan Plaza hacia Kaunas y el presumible ascenso de su segundo, el muy válido Diego Ocampo. Al final, o quizá calladamente desde el principio, la junta directiva sevillana decidió que el madrileño ocupara el banquillo cajista este año. Vuelven los caramelos de miel y limón a la ACB.
                                                           
Así  que como estamos de enhorabuena repasaré la trayectoria del que sin duda ha sido el mejor y más innovador entrenador español de baloncesto los últimos treinta años. Sí, antes de que lo diga nadie, ya sé que no ha ganado la Copa de Europa, pero es el más laureado (con el permiso de Lolo Sainz) de los técnicos españoles de la época, a unos cuantos cuerpos del resto.

martes, 2 de octubre de 2012

Landeira, la pionera




Nunca he entendido a los árbitros.

Me explicaré. Quiero decir, no sé lo que alguien tiene que tener en la cabeza para meterse en ese mundillo. El mejor es el que pasa desapercibido, al regular lo insultan y al malo incluso lo llegan a agredir. Son el parapeto, la excusa fácil de entrenadores y jugadores y el desahogo de los aficionados. Por una vez que te felicitan, te increpan diez. Dividen a los hinchas; unos se decantan por faltar a la madre del trencilla, otros se acuerdan del padre. En muchos casos, las descalificaciones se originan incluso antes del comienzo del partido. Tienen un efecto devastador entre algunos; es verlos aparecer y ponerse malos. Me contaron que en la inauguración de cierto estadio de fútbol navarro un espectador, bajo los efluvios del alcohol, cuando el colegiado dio el pitido inicial gritó a todo pulmón: ¡Pero qué hostias pitas!

Sin ánimo de parecer pretencioso creo que es un problema de educación y cultura deportiva. Sin árbitro que medie no hay partido. Se trata de un deportista más, a su manera un tanto masoca, pero primordial e indiscutible. Y los hay muy buenos (el nivel del colectivo en España está entre los mejores de Europa), regulares y malos, como en cualquier otro deporte o ámbito de la vida. Y los mejores pitan a los más dotados, a la ACB, y los más flojos pitan a los jugadores y equipos de menor nivel en competiciones federadas, escolares y municipales. Cometen errores porque por ahora son humanos. Y así hay que entenderlo y hacérselo comprender a chicos y padres.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Un historia de patio de colegio (Claret)



Resultado de imagen de fotos del patio del colegio claret

Corría el año 81. En febrero España se había llevado el susto padre. El día 21 unos guardias civiles habían entrado en el Congreso en nombre de la Patria y habían intentado dar un Golpe de Estado.

El mundo no daba para sobresaltos, el  13 de mayo, un fanático religioso, Mehmet Ali Agca, pretendió asesinar de un disparo a corta distancia al Papa Juan Pablo II mientras éste saludaba a los fieles en la Plaza de San Pedro. A mi abuela Juana, que era una castellana recia, dura como el pedernal, casi la da algo. ¡Joder con la movida de los ochenta! 

Como todos los años en septiembre daba inicio el curso escolar y en un colegio de Madrid, el Claret, comenzaban las clases y por ende la temporada deportiva. El centro, ubicado junto al edificio de Torres Blancas en pleno distrito de Chamartin, era por volumen de alumnado uno de los más grandes de Madrid. Toda la clase media del popular barrio de la Prospe ahorraba sus buenas pesetas para que los curas dieran a sus hijos una buena educación. Por entonces era un colegio de pago para chicos. Ahora es concertado y mixto.

En cuestión de deportes era conocido por el judo, la gimnasia (Fiyo Carballo impartía clases en la segunda etapa de la EGB y del colegio salieron un montón de campeones de España que luego acudieron a los Juegos Olímpicos) y el baloncesto.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¡Qué altos son!



Hace ya unos cuantos años, a mediados de los ochenta, el concejal o responsable de deportes de uno de los ayuntamientos de la sierra madrileña que tenía un conocido en el Real Madrid, se emperró en que los juveniles fueran a jugar un partido a la localidad. Una vez cuadradas las agendas, y para facilitar el desplazamiento, propuso al club recoger a los chicos y entrenadores en el Santiago Bernabeu. El día acordado, un sábado por la mañana, se presentó con un autobús acompañado de otros tres miembros del consistorio. Los chavales fueron subiendo al autocar y los cuatro se sorprendieron de la altura y fuerza de los mismos. Como el viaje iba a durar alrededor de una hora y el interior del vehículo era muy cómodo, decidieron echar una partidita de mus. En la segunda mano, uno de ellos, después de cortar, lanzó el siguiente comentario:

-          ¡Qué altos son!
-          Normal, tú. Qué quieres, son del Madrid, y a éstos los han alimentado mejor que a nosotros- sentenció el cabecilla. Y ahí quedó la cosa.